Nunca dijimos adiós (Mary Elizabeth Coleridge)

Nunca dijimos adiós, ni siquiera Nos regalamos una última mirada, No hubo signos en la cadena helada Cuando fue rota, cuando desatados descendimos. Y aquí descansamos juntos, eternamente, lado a lado; Nuestro hogar fijado de por vida sobre el mármol. Dos islas que los rugientes océanos Ya no podrán separar.

Era un fantasma del gozo (William Wordsworth)

Era un fantasma del gozo cuando por vez primera resplandeció ante mis ojos, una aparición jubilosa enviada para adornar un instante: sus ojos, eran estrellas de un bello crepúsculo; como el atardecer de sus cabellos oscuros. El resto de ella provenía de la primavera, y de la aurora gozosa. Una forma danzante, una imagen radiante […]