Astro Hogar (Ivo Carrión)

Publicado el 8 March 2011
Archivado en Violeta HerGon | Salir del comentario

Cruzando los abismales vacíos del cosmos, aprisionado en los brazos del sonido inaudible que se respira en las profundidades de esta vacante, oscuridad poblada por inquilinos sedentarios de soledad, silenciosos en las orillas invisibles de esta vasta pradera sideral. De la noche perpetua, emerges del abstracto escondite, revelada por un haz de luz que te presenta ante la fascinación que sacude convulsiones de mi inherente núcleo muscular. Esférico astro latente, bañándote en los rizos dorados de tu Dios, expones tus parajes embriagados de indómitas perfecciones e idílica seducción. Me encauzo a tu conquista.

Desde las puertas de esta bóveda celeste, diviso el tapiz vital que emana de tus entrañas, sangre azulada escondida bajo algodones flotantes que surcan tu piel como titanes errantes custodiando tu épica epopeya. Me inyecto en tu oxígeno e ingiero tu paraíso, desciendo en un manto de polen infestado de colores, donde las aguas se agitan en persecuciones fluviales suicidándose en picada, donde la arena se pinta un retrato moribundo al ocaso de un guardián y los mares templados se convierten en maestros escultores de gélidos monumentos, desafiantes de la posteridad. Donde las venas ramifican cobaltos entre caballeros prominentes de indumentaria nevada. Donde el veterano arbóreo se aposenta entre la floresta transpirada, senil y cansado se afianza a las centurias que peregrinan entre sus dedos. Cumbres pedregosas que vislumbran luceros, ansiando palparlos. Selvas acuáticas revelan tierras abnegadas al ahogo, aislándose en distancias ermitañas y el declive de la jornada lumínica elabora su acto final en una ópera orgásmica de danzantes multicolores dejando el escenario en libertad para el paseo silente de la dama nocturna.

Cuando imaginaba en lo absoluto que tu sublimidad había sido contemplada, concreté tu mayor y más hermoso secreto, la vida. Todo lo antes mostrado fue tan solo una maravillosa antesala para albergar el superlativo apogeo de tus pulsaciones. La subsistencia amparada sobre tus fértiles llanuras abarrotadas de creaciones divinas, las hendiduras subacuáticas repliegan un desfile descomunal de existencia. Navegando por tus cielos, la perduración de tu legado continúa acicalando tus límites. Eres dueña totalitaria de este rincón ignorado del universo donde solo tú puedes brindar el insólito milagro de un fenómeno sin igual en este espacio infinitamente conocido.

Parto de tus fronteras sabiendo que aún estarás aquí, cuando todos habremos desaparecido, cuando el sol empiece a enfriar, cuando la oscuridad te consuma en el silencio de nuestro astro hogar.

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